En este blog hemos hablado muchas veces del tremendo impacto que para las personas y los ecosistemas tiene la minería dedicada a la extracción de las materias primas necesarias para la construcción de nuestros dispositivos tecnológicos. Hemos dedicado entradas a minerales como el coltán, el litio o el cobalto. Ahora nos detenemos en otro de esos minerales esenciales: el níquel. Y lo hacemos de la mano del informe «El níquel, al descubierto«.

Publicado por Climate Rights International y resumido al español por Setem Catalunya dentro de su campaña Electrónica Justa, este estudio se centra en el impacto de la extracción del níquel en Indonesia, productor de aproximadamente el 50% de este mineral, un mineral en creciente demanda debido a su necesaria participación en las baterías de los vehículos eléctricos. Esta demanda ha llevado al desarrollo de un gran proyecto de extracción del níquel que prevé construir 12 centrales eléctricas de carbón para su mantenimiento, en una terrible paradoja ya que ese níquel va destinado a los vehículos eléctricos que supuestamente buscan la reducción de emisiones de CO2. En otro de los proyectos, como señala Setem, «más de 5.331 hectáreas de bosque tropical han sido taladas en concesiones mineras en Halmahera, con una pérdida total de aproximadamente 2,04 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero (CO₂e) que antes estaban almacenados como carbono en esos bosques.»

De igual forma, estos proyectos conllevan graves amenazas a los derechos territoriales de los habitantes de esas áreas geográficas, en muchas ocasiones con expropiaciones forzosas, destruyendo la vida de muchos pueblos indígenas.

El informe también recoge diversas recomendaciones para que el necesario combate contra el cambio climático sea con una transición energética más justa y sostenible para todas.

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