Nos habíamos acostumbrado a oír que el sector de las tecnologías de la información y la comunicación eran responsables del 2% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, según datos de la consultora Gartner, por encima de las cifras de la aviación civil. Pues bien, según una nueva estimación del think tank francés The Shift Project, esta cifra podría estar alcanzando ya el 4%. Y crecería a un ritmo del 9% cada año, aumentando su consumo de energía en un 4% anual.  Mientras otros sectores ven cómo disminuye su consumo energético y sus emisiones, el sector de las TIC no deja de aumentarlo, poniendo seriamente en riesgo los acuerdos de París para reducción de las emisiones. Para 2025, el sector de las TIC podría pasar de consumir el 3% actual de toda la energía mundial al 5%, siendo responsable del 8% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. De esta manera igualaría las cifras actuales de emisiones de los vehículos.

Este impacto incluye tanto la producción (responsable del 45%) como el uso de las tecnologías digitales (55%). Y al frente de este imparable consumo, como ya hemos señalado otras veces, el vídeo online, que sería ya él solito responsable del 60% del tráfico mundial de datos y por ende del 1% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. ¡El vídeo online sería responsable de las mismas emisiones que un país como España!

A la cabeza del consumo de vídeo, las plataformas de vídeo bajo demanda tipo Netflix y Amazon Prime, seguido de la pornografía y de las plataformas tipo YouTube…

Ante esta situación, los responsables de The Shift Project apuestan por la «sobriedad» en el uso de las tecnologías digitales: «La sobriedad digital consiste en priorizar la asignación de recursos en función de los usos, para ajustarse a los límites físicos del planeta, preservando las contribuciones sociales más valiosas de las tecnologías digitales». Esta sobriedad nos debería afectar a todos los agentes implicados: usuarios/as, empresas y reguladores. El principal reto está en cambiar un modelo de negocio basado en el uso intensivo, por ejemplo, limitando los vídeos de reproducción automática en redes y publicidades o la alta definición cuando no es realmente necesaria (los autores nos facilitan una guía para reducir el tamaño de nuestros vídeos sin perder calidad). Un reto en el que nos jugamos mucho todos/as pero que parece difícil de asumir por nuestro modelo capitalista. Si usuarios/as y administraciones no toman parte en el asunto, el futuro se muestra bastante negro. De entrada, ¿qué mayor «sobriedad» en tu consumo podrías hacer tú? The Shift Project nos lanza este reto (ver este vídeo implica 8,7 gramos de CO2, advierten):

(Un pequeño resumen en castellano de este informe se puede encontrar en esta noticia de El País. Imagen de portada tomada de este artículo, correspondiente a los servidores de Global Switch en Canillejas, Madrid. Autor: Lino Escuris)

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